CHINA

lunes, agosto 27, 2018


CHINA 2018

El sistema de comida rápida seguía siendo lento ahí dónde aún no había motivo para que lo fuera. TODO estaba automatizado, calimetrado como si fuera un diseño minucioso que no podía fallar. Aceitada hasta última tuerca del engranaje y cronometrado hasta la milésima de segundo de cada paso que la maquinaria daba.
Con una temperatura de 1 a 4,4° centígrados, van todos los que necesitan estar refrigerados. Las hamburguesas deben estar listas en 55 segundos y las papas fritas de 3 a 10 segundos, la mise en place de panes, verduras, quesos y condimentos, también incluye el asado de carne o la cocción de pollo previa, y reserva en mini hornos que
mantienen por 15 minutos el producto caliente. Una de las características que distingue el sistema es la rapidez y la eficiencia del proceso de pedido y entrega de la comida. Eso se logra gracias a que todas las tareas están muy bien definidas y a que la ubicación de cada compartimento está pensado justamente para que no haya demoras ¿Cómo sé todo esto? Pues fácil. TODO había sido ideado por mí.

SICHUAN PROV. DE CHENGDU


Fábrica de comida rápida industrial 3 AM hora local.

 

Una de las freidoras, gigantes monstruos de acero, se había prendido sola. Y el aceite empezó a haber borbotones de hervor en su cuantioso y profundo espacio, luego la siguieron las de los salones B, C y D. Toda la maquinaria se ponía en marcha 3 horas. Antes de lo previsto. Seguridad no toma cuenta de ello hasta media hora más tarde cuando decide llamar al personal operativo. Todo fue apagado de inmediato. Uno de los operarios comentaba con otro:_¨ Recientemente fui requerido para analizar y solucionar un problema de sobrecalentamiento, en una aplicación de hidráulica tipo móvil. El sistema hidráulico estaba formado de una unidad hidráulica impulsada por motor diésel que accionaba una sierra para corte de tubería. La sierra estaba diseñada para trabajar bajo nivel de agua, conectada con mangueras de 710 [pies] de longitud. Los parámetros de operación de la sierra eran de 24 [GPM] a 3,000 [PSI]. – continuaba -  Existen dos formas para resolver problemas de sobrecalentamiento en sistemas hidráulicos:

 

    Disminuir las cargas de calor

    Incrementar la capacidad de disipación de calor

 

Disminuir las cargas de calor es siempre la mejor opción, ya que esto incrementa la eficiencia del sistema hidráulico. En el ejemplo anterior, la carga de calor en las líneas de alimentación al actuador era por si sola de casi el 30% de la potencia disponible, cifra que normalmente se considera inaceptable. Disminuir esta carga de calor a un nivel aceptable, implicaba reducir la caída de presión, sustituyendo las mangueras de presión y de retorno por otras de mayor diámetro. El alto costo de esta solución para una instalación que era temporal nos llevó a la conclusión de que la solución indicada era instalar una mayor capacidad de enfriamiento en el circuito.
Continuar operando un sistema hidráulico cuando el fluido se encuentra sobrecalentado, equivale a operar un motor de combustión interna con temperatura de enfriamiento muy alta. El daño está garantizado. Por lo tanto, siempre que un sistema hidráulico comience a sobrecalentarse, pare de inmediato, identifique la causa del problema y resuélvala. ¨ - Nadie te ha preguntado contestó el otro operario ofuscado todavía por la humareda de los aceites hirviendo. Los tubos mismos de conexión llevaban temperaturas que habría que refrigerar de alguna manera de inmediato. ¿¡Dónde diablos está la jefa!? Necesitamos de su autorización para usar el nitrógeno líquido. La jefa era yo.

Cuando llegué di las autorizaciones pertinentes y mandé descartar todos los contenidos de las freidoras y la limpieza con agua tibia y sal idizante por la menos unas horas. Los operarios seguían averiguando cuál era la falla, pero había un ambiente de jolgorio y festín. Toda la comida sería descartada, pero todos habían tomado algo y ¨ desayunado ¨ temprano. Fui a mi oficina. El olor a aceite quemado se impregna enseguida y no quería arruinar mi traje nuevo de Luois Vuitton. Me senté todavía sin entender qué había sucedido con el cronometraje. Revisé cuanto pude y destiné por lo menos una hora a la nueva reiniciación y programación de todo el sistema. Ya eran las cinco en cuanto levante la vista al reloj. Y al mirar por la ventana de mi oficina. Entre el humo del nitrógeno que los operarios estaban usando noté algunas manchas rojas en los trajes blancos de higienización. Salí de la oficina para ver de cerca. Las manchas se escurrían de los trajes por el calor, bajé nuevamente las escaleras y dos operarios pasaron con las mismas manchas por fura y dentro de sus cascos. Al acercarme más y más al centro base de la cocción pude visualizar una caja del tamaño de un estante cuadrado abierta, con el líquido rojo corriendo hacia las rejillas. No llegaba a ver qué era, hasta que finalmente me acerqué hasta casi olerlo. De la caja asomaban pequeños pies calzados, eran por lo menos cuatro. El líquido rojo era sangre. Al agacharme vi el pequeño cuerpecito de uno de los cadáveres, tenía un palo de plástico metido en la pequeña vagina. Me levanté horrorizada y vomité a los metros. Recordé el rumor del gobierno de que las familias que tuviera más de dos hijos deberían entregar a los siguientes antes del año para disposición del mismo pero nunca me imaginé la aberración de que fueran dispuestos a la industria alimenticia de comida rápida. Volví a mi oficina tambaleando. Y a punto de subir las escaleras lo ví. Allí estaba como en cada sueño de esta noche. Vestido de negro, insoslayable, tácito, y profundo con sus ojos rojos clavados en mi burlonamente… bajó, puso su mano derecha en mi hombro izquierdo y me susurró al oído:_¨ Te advertía que te encontraría de nuevo si volvías a dormirte…¨

 
©CATALINA PÉCORA
2018

BLANCO

lunes, agosto 13, 2018


Todos estaban durmiendo, pero yo podía sentir su presencia. No éramos mi esposo mi hijo y yo. Éramos mi hermano mis padres y yo. No podía pegar un ojo, sentía el continuo tironeo de las sábanas. No sabía si quería hacerme daño, no sabía si era un sueño. Tenía la esperanza de que si era un fantasma mi gata lo espantaría.
Desperté a mamá, le conté lo que pasaba, ya no estábamos en una cama, estábamos a la intemperie, a oscuras, ni una sola luz, ni quisiera estrellas. Aparentemente era la costa porque le dije que iba a irme al mar. Ella no me dejó, me dijo que estaba demasiado oscuro y podía pasarme algo, aparte estábamos muy lejos de las playas. Ya de nuevo en una casa que desconocía y de vuelta en la cama con mi familia. Decidí despertar a mi hermano, que estaba en la otra punta, pero no me escuchaba. Por lo que decidí gritar. Lo hice. No hubo sonido alguno. Y tomé mi garganta como si algo se me hubiera atragantado.
Mi hermano finalmente despertó con mis golpes y le expliqué lo que pasaba, nos levantamos y vimos en el suelo pequeñas huellas blancas por toda la casa. Huellas como pequeña pinceladas. Que en un momento comenzaron a seguirnos. Aterrados, corrimos hacia la terraza y saltamos hacia la vecina que estaba llena de artilugios y centenares de pequeñas partes que formaron artefactos alguna vez. Entre todo eso encontré lo que fue la antena de un televisor, la estiré y afilé su punta. Cuando las huellas se nos acercaron lo suficiente, apuñalé a la cosa que no seguía hasta ver sangre. Lo hice. La había alejado.
Al bajarnos, salimos a la calle, todo seguía oscuro, sólo los autos que pasaban iluminaban algo. Logramos cruzar palabras con un vecino de enfrente y también nos habló de la criatura. Estaba deformado. Como con elefantismo, los vecinos que salieron luego también lo estaban.

FIN DE ESTA PARTE DEL SUEÑO.

Estoy harta de soñar cosas que pueden ser escribibles y no recordarla al despertar por lo que me levanté con todo el sueño del mundo a escribir lo que pudiera. Me senté. Prendí la máquina y abrí el Word. Cuando empecé a escribir le pifié a un acento y me apareció como un emoticón de un huevo. La pantalla se cerró y una mujer con un bebé en un camastro aparecieron en el medio de mi monitor mirándome fijamente ambas. La mujer tenía el pelo largo y lacio, castaño claro y los Labios rojos. Me sonreí como si estuviera por invitarme a hacer algo malo, pero sólo eran felicitaciones, era el huevo, ERA BLANCO.

FIN DE ESTA PARTE DEL SUEÑO.

La habitación era absolutamente blanca y estaba llena de fenómenos, la mujer ciega de ojos negros que sólo veía si se le acercaba una vela, la niña con los dos brazos unidos por las manos, la niña de manos amembranadas, etc. Yo era un chico con un talento oculto que logró escudriñarse en la habitación pese a que mi padre no me dejaba entrar. Mi padre llevaba adelante el caso de los fenómenos y em encontró dentro de la habitación justo cuando la niña de manos amembranadas me ponía adelante el reto de tocar ciertas canciones como bandas sonoras con sólo cuatro cuerdas.
¨ Todos somos seres musicales ¨- dijo. Mi padre recorrió la habitación mientras tanto y encontró a pesar de su blancura casi imperceptible dentro de la habitación una pastilla de clonazepam y supo entonces que la criatura que mi hermano y yo espantamos en el sueño anterior volvería por más…

FIN DEL SUEÑO.


©CATALINA PÉCORA
2018

SUSTANCIAL

domingo, junio 10, 2018

Hay muchas cosas que solía disfrutar que ahora no encuentro atractivas. Solía escribir más, con más pasión, más concentración, más inspiración y naturalidad. Solía cantar más, cuando el cigarrillo no me había arruinado la voz aún ni la respiración. Solía dibujar, pasaba horas y horas haciendo trazos y formas, en gral. mujeres y hadas. Solía escuchar y disfrutar más de la música, compenetrarme en ella hasta perderme. E incluso solía disfrutar más de la soledad. De pasar horas y horas haciendo nada con un disfrute y no con la desesperación que me produce ahora la sensación de que el tiempo se me escurre sin ning+un propósito. Solía disfrutar de estar en la cama escribiendo con una sahumerio prendido incluso a veces escribiendo sólo a la luz de las velas. Pero como dije antes, las mejores cosas las he escrito enamorada y hoy siento que hasta eso he perdido.
Pequeñas cosas que hacían que mis días sean oro puro: bañarme con agua calentita y envolverme en una toalla seca, los perfumes, saber que en algún momento me vería con alguna amiga, tomarme un tecito rico y ver como el humito danzaba arriba de la taza, deslumbrarme por lo bella que encontraba a ciertas personas, la lluvia, sentirla, olerla, verla a través de una ventana.
Hay algo de todo eso que perdí, por qué no puedo disfrutar de todas esas cosas como antes?


©CATALINA PÉCORA
2018

BLOQUEO

Creo que nunca voy a dedicarme a esto de escribir. No tengo ideas. Mis relatos no tienen dirección ni forma alguna. No tengo sentiemientos reales por lo que escribo, por lo que tampoco poseen de alma o esencia. No es lo mismo que cuando me peleo con alguien o trato de hacer valer mi opinión de alguna manera. Ahi pongo toda la carne al asador y en gral. gano casi todos los argumentos. Pero escribir y que eso que escribís sea interesante es muy difícil de lograr. Enamorarse de la historia y los personajes es algo que no me pasa ni con historias ajenas, ni series, ni películas ni nada. Quizá perdí la capacidad de amar y por eso no tengo sangre en las venas que vertir en ningún relato. No sé cómo empezar ni seguir, como tampoco lo sé hacer en mi propia vida. Quizá se trate de eso después de todo. De tener una vida resuelta para poder resolver la de alguien imaginario más. No lo sé. Me siento perdida. Sin brújulas ni mapas que me guíen, como lo ha sido casi siempre, llegando a los destinos por instinto y sin mucho que ofrecer...


©CATALINA PÉCORA
2018

MI COMPAÑERA DE TRABAJO...

Diego escuchaba a sus amigos farfullar sobre a cual o tal mina se garchaban y el se sentía asexuado. Estaba en una etapa de su vida en dónde las únicas cosas que le importaban eran su trabajo y no morirse por miedo a quién iba a cuidar de su gato. La idea de la muerte venía a su mente cada vez más seguido, incluso más seguido de lo que él desearía. Sus conocidos y sobre todo los padres de sus amigos se iban muriendo poco a poco, y parecía como que cada vez que se enteraba de un deceso la muerte le tocaba el hombro con su mano huesuda una y otra vez. Sus amigos en cambio no parecían alertados por lo mismo. Ni siquiera por la idea de que estaban solos y quizá morirían así. Sólo le simportaba los sábados, la reunión en casa de Diego, hablar de futbol, etc. A Diego no le importaba mucho de lo que sus amigos hablaban, pero se movía por inercia, como con casi todo en su vida. A veces se le daba por autoanalizar si el trayecto de su vida era el correcto pero en gral. se terminaba por quedar dormido sin llegar a mayores conclusiones.

Había una mujer, sin embargo, en la que pensaba a diario. Para colmo de males la veía todos los días en su trabajo ya que eran compañeros, aunque trabajaban en diferentes areas. Era una chica bastante sociable. Solía saludar a todos incluyéndolo a él con bastante educación, cosa que a Diego le atraía bastante. Era bajita, de pelo largo castaño y tez blanca. Le gustaba maquillarse muy delicadamente y se pintaba los labios con un labial amarranado que le quedaba fantástico. Diego no se animaba a hablar con ella. Sus prejuicios sobre las mujeres eran muy fuertes y no podía controlarlos. También, contrariamente, pensaba que una chica tan bonita seguramente ya estuviera de novia con alguien. Ella solía ir a los after office, si tan sólo Diego fuera un poco más sociable ya se hubiera enterado de algo de su vida. Tampoco le daba para preguntarle al resto de sus compañeros ya que no quería que nadie supiera que esta chica le gustaba. Asi que dejaba pasar los días sin que ni ella ni nadie se enteraran de su interés.


©CATALINA PÉCORA
2018



SOBRE LA MUJER by Diego

sábado, junio 09, 2018

¨ Particularmente ya no sé qué pensar de las minas. Todas tienen algún mambo, no logro encontrar una normal. Hoy particularmente no estoy buscando nada pero hace unos meses cuando tuve mis últimas citas con algunas, no conseguía interesarme realmente por ninguna. La mayoría cuando llegan a mi edad sienten que se les fue o se les está yendo el tren. Ya están en las fechas límites en dónde las posibilidades de tener hijos (las que no los tienen ya) se les van esfumando, y están desesperadas por reproducirse con cualquiera a cualquier costo. Yo no podría mezclar mi adn con alguien a quién no considere mínimamente intelectualmente rentable. Pero estas locas van y se tiran de cabeza. Y lo peor de todo es que yo pienso no? Si llegaste soltera a cierta edad es porque o tuviste poca vida y trayectoria o tuviste muchos rechazos. Lo que me hace reveer severamente mis chances de estar con vos. Digo, seguro tenés algún muertito en el placard mental, algún detallito psicológico, no sé, ALGO que hizo que ninguno de mis congéneres tampoco te haya querido. En definitiva, flaquita, te debe fallar algo...
Por lo que en definitiva terminamos siendo sólos mi gato y yo. Mi gato, que me parece más normal que todas las minas con las que me crucé. Más fiel, más leal, más todo. Es una maza mi gato.
La mina linda es inalcanzable o le gustan los tipos hijos de puta, o los de plata, que son más o menos lo mismo. Las minas más o menos te cagan igual tarde o temprano porque se aburren, porque no tienen autoestima y tienen que sentirse revalorizadas (porque una pija sola no les alcanza para eso parece), las pendejas están en cualquiera y las demás todas desbocadas. Nada, no zafa ni una. Si no fuera porque no me cabe la idea de tener cosas en el orto consideraría seriamente hacerme puto...¨

Buen, con éstas ideas sobre la mujer podríamos decir que Diego se va a morir soltero no? Por momentos suena algo misógino pero también se lo entrelee atemorizado a que venga alguna de esas que el llama sueltamente locas y le arrebate la estabilidad que tanto tiempo le llevó contruir. La relación con su madre tiene mucho que ver con cómo el ve el mundo femenino. Diego es único hijo y basicamente su madre fue siempre lo que se dice una ¨ espanta novias ¨. Nunca ninguna era digna de su hijo varón preciado. Lo cual ha truncado varias potenciales relaciones que logró conseguir Diego.


©CATALINA PÉCORA
2018

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